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IDEGEM: “el gran desafío actual es poder transversalizar la perspectiva de género”

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer y Disidencias dialogamos con Eva Rodríguez Agüero, Secretaria General del IDEGEM, sobre la labor del instituto en la UNCuyo y los desafíos que enfrenta.

24 de noviembre de 2020, 11:00.

IDEGEM: "el gran desafío actual es poder transversalizar la perspectiva de género"

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El IDEGEM, Instituto de Estudios de Género y Estudios de las Mujeres es un instituto multidisciplinario de investigación, extensión y vinculación en el ámbito de la Universidad Nacional de Cuyo. Fue creado en 2008 y puesto en marcha en marzo de 2009, con el objetivo de realizar actividades de investigación, formación y transferencia en el campo de problemas ligados a los estudios de género, con vistas a lograr incidencia en el campo social, y contribuir al debate de políticas públicas capaces de incorporar la perspectiva de género.
 

  • ¿Cómo se conforma el instituto y quiénes lo han impulsado?
     

El Instituto de Estudios de Género y Mujeres es uno de los institutos multidisciplinarios de la UNCuyo. Surge por iniciativa de la Dra Alejandra Ciriza, y en ese momento con el aval y el acompañamiento de quién era secretaria académica de la Universidad, la recordada Estela Salva. Estos fueron los orígenes del instituto. Primero empiezan con una comisión directiva mixta, había personas de la sociedad civil y también académicxs. Cuando se regulariza, la comisión académica queda conformada por 5 unidades académicas y una representante por el claustro estudiantil y una por el claustro graduadas. Desde sus inicios tiene una conformación bastante ligada a la militancia y a la sociedad civil, al activismo feminista concretamente. Si bien es un instituto universitario, siempre desde sus orígenes estuvo muy ligado a la militancia, y es un poco tejer y aunar estos dos mundos. Trabaja en mucha articulación con el activismo feminista más precisamente. 
 

  • ¿Cuáles son sus tareas específicas?
     

Entre los objetivos que tuvo desde el principio fue promover los estudios, las investigaciones y la difusión de esas investigaciones sobre estudios de género y feminismos. Es decir, promover que se trabaje sobre determinadas líneas de investigación vinculadas al género y a los feminismos en la universidad y también trabajar en la difusión de esos estudios tanto hacia el interior de la UNCuyo como hacia afuera. Por otro lado también con una línea muy fuerte de defensa y de militancia por los derechos de las mujeres y niñas, y hoy diríamos también de las disidencias. 

Las principales actividades tienen que ver con varias líneas que son por un lado la formación, generar estudios, cursos, talleres y capacitación. Por otro lado también favorecer la extensión, es decir, salir al territorio con estos conocimientos. Entonces sería investigación, extensión y también sensibilización sobre estas temáticas a la comunidad universitaria en general, porque el instituto es la primera área que tiene nuestra universidad referida a estas temáticas, luego surge también las Consejerías de Género, el Área del Programa de Mujeres Libres. Tal como lo concibe Alejandra Ciriza, el instituto es pionero en ese sentido. Se realizan también intervenciones o asesoramientos para proyectos de ley, tanto para el legislativo como para el ejecutivo en los municipios. 
 

  • ¿Cuál es la diferencia entre capacitación y sensibilización?
     

Una primera etapa de trabajo con la comunidad de la UNCuyo sería la sensibilización, que es como una primera llegada a aquellas personas que no conocen la temática, que no conocen de qué se trata. Es el primer acercamiento a la perspectiva de género más desde el punto de vista de sentirse sensibilizado que desde el punto de vista de la formación, de hacer un curso o un posgrado. Digamos que los objetivos son otros, uno es la sensibilización, otro es la formación y otro es la investigación, serían como tres etapas. Si lo que buscamos es transversalizar la perspectiva de género, lo que necesitamos es sensibilizar a nuestra comunidad, y desde el punto de vista más que nada pedagógico y desde la educación, no llegar desde un lugar de imponer sino mostrar desde la empatía de qué manera la convivencia en la universidad y la vida de las mujeres y las personas LGBTQ+ puede ser bastante más agradable, más libre de violencias en la medida que estemos formadxs y capacitadxs en perspectiva de género. Eso de alguna manera es lo que busca la Ley Micaela más recientemente, pero que los institutos y las áreas de género lo vienen haciendo hace tiempo. 

Sensibilizarnos en primer lugar, luego formarnos (a partir de la Ley Micaela al menos el nivel de las autoridades puedan estar formados en derecho y en perspectiva de género), y después por otro lado está la investigación. Aquellas personas que desde distintas disciplinas de la universidad trabajan distintas líneas de investigación, y es uno de los fuertes de nuestro instituto. De hecho nosotras hicimos el Primer Encuentro de Comunicación en Estudios de Género y Feminismo en el año 2016. Este año teníamos que hacer el segundo y pandemia mediante decidimos no hacerlo, pero el año que viene se va a hacer. El objetivo de ese encuentro es justamente rastrear quiénes son las personas que están estudiando géneros y feminismos en la UNCuyo y cuáles son las líneas que están investigando dentro de la perspectiva de género. Entonces, desde ese momento, participaron más de 50 investigadoras y se trazaron unas 5 líneas de trabajo enriquecidas con los aportes de los trabajos de estas colegas y financiados por la Universidad o por el CONICET. De esa manera se busca en la medida de dar a conocer y poder tener un registro de lo que se está estudiando en la UNCuyo sobre género, también favorecer que esos insumos puedan volver a la sociedad en el sentido de políticas públicas o generar información para mejorar la vida de las mujeres, las niñas y las disidencias. 
 

  • ¿Cuál consideras que es el mayor desafío que actualmente transita el instituto?
     

Creo que justamente tiene que ver con poder colaborar, porque tampoco creo que solamente el instituto pueda hacerlo, pero sí colaborar en la transversalización de la perspectiva de género. Y esto implica que realmente todas las disciplinas, todas las carreras y todas las actividades (docencia, investigación y extensión) estén atravesadas por esta mirada que busca desterrar las relaciones heteropatriarcales y la violencia hacia las mujeres y disidencias, que busca la equidad de género, o al menos la no discriminación en razón del género, que nuestras aulas en ese sentido estén libres de este tipo de relaciones, discriminaciones y violencias que hacen que el paso de algunxs por nuestras aulas sea complicado. 

La idea es que todxs tengamos derecho a una vida plena universitaria, sin desigualdad, sin discriminación ni violencia en razón del género. El gran desafío que enfrenta nuestra universidad ahora, pero no sólo nuestra universidad sino también el resto de las universidades y la sociedad en general, es poder transversalizar la perspectiva de género. 
 

  • También formas parte de RUGE, ¿cuál es el trabajo que ahí realizan? 
     

Soy representante por la UNCuyo y por la Región Nuevo Cuyo (universidades de Mendoza, San Juan, San Luis, La Rioja) en la Red Universitaria de Género (RUGE), que es una de las redes institucionalizadas en el CIN (Consejo Interuniversitario Nacional). La RUGE está conformada por representantes de todas las universidades del sistema público, colegas, docentes, investigadoras. Es una red federal. Yo integro el comité ejecutivo de esa red federal que lo que busca es promover las políticas de género hacia el interior de las universidades, tiene una línea fuerte en relación a los protocolos de abordaje y prevención de la situación de violencia en el marco de la universidad, y también otra línea fuerte de promoción de la Ley Micaela insistiendo en que la formación de esta se cumpla en las universidades y que todas las universidades adhieran a esta ley, la nuestra lo ha hecho. Y también una serie de políticas que hacen a la equidad de género como por ejemplo la paridad de género en el acceso a los cargos electivos en la universidad. 

Lo que queda es mucho por delante. Habría que revisar las estructuras de las cátedras, la conformación de los jurados. La perspectiva de género debería estar presente en la conformación de las distintas áreas e instancias de nuestra universidad. Pensar también la situación de las personas trans en la universidad, y darnos una serie de trabajo y de políticas en relación a esta comunidad específicamente. 
 

  • ¿Qué ha posibilitado el Instituto a lo largo de estos años?
     

Yo creo que el instituto ha colaborado en la conformación de una masa crítica, en la formación de recursos humanos, de docentes, de investigadoras formadas en esta temática. Creo que uno, sino es el principal aporte, tiene que ver con la visibilidad y con poner en valor estos estudios, y fomentar la formación de nuestras comunidades universitarias en estos temas consolidando una línea fuerte de trabajo de investigación. En esto nuevamente tengo que nombrar a Alejandra Ciriza que en ese sentido ha sido formadora y ha llevado adelante un verdadero semillero de personas interesadas y formadas en esta disciplina que a su vez han seguido formando a otras personas. Alejandra ha sido una pionera en la tarea formadora, docente y de investigación. 

Estamos en un muy buen momento para trabajar de manera firme en relación a lograr que nuestra universidad esté libre de violencia, de inequidad y de discriminación de género. Es bastante lo que se ha construido pero también queda bastante por construir. Si bien las formas más explícitas de violencia son menos comunes en nuestra universidad, si están muy arraigadas otras formas de violencia muchísimo más sutiles, muchísimo más difíciles de percibir, formas más invisibles de violencia pero que tienen muchísima legitimidad social que van desde el “humor”, la discriminación a través del lenguaje o el no respetar la identidad autopercibida de un estudiante o de una docente, la descalificación o el acoso. Todas estas formas que tienen que ver con la manifestación simbólica de la violencia de género son la tarea que tenemos pendiente para desterrar de nuestras aulas.