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"Es un símbolo muy grande en su nombre"

Fueron las palabras de Claudia Domiguez Castro, nieta recuperada 117, quien junto a sus abuelas y autoridades de la FAD descubrieron una placa que da el nombre "Gladys Cristina Castro", su mamá, al Aula 10 del Edificio de Docencia

22 de marzo de 2016, 13:18.

"Es un símbolo muy grande en su nombre"

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En el marco de las actividades realizadas por la FAD junto con los organismos de Derechos Humanos de la Provincia se realizó un acto donde la Facultad renovó su compromiso de realizar acciones concretas que aporten a la lucha por seguir construyendo Verdad, Memoria y Justicia. 

De esta manera, en ambiente cargado de emociones, se descubiró una placa en el Aula 10 del Edificio de Docencia que, de ahora en adelante, llevará el nombre de  Gladys Cristina Castro. El acto además contó con un número musical a cargo de los profesores de la Facultad Jimena Semiz, Octavio Sanchez, Oscar Puebla, Samira Musri y Bárbara Buono quienes interpretaron "Zamba para no morir".  

Claudia Dominguez Castro, su hija, agradeció a los presentes y aurotidades por este reconocimiento y expresó que "mi mamá estuvo por acá, así que es la representación de todos los que pasaron por lor mismo". Al mismo tiempo resaltó que "el símbolo que genera esto en el venir, cursar, poder estudiar y poder decidir lo que cada uno desee libremente es un símbolo muy importante muy grande en su nombre, porque eso es lo que ella seguramente buscó y mi papá también. Así que, que queden en los lugares que ellos transitaron este pequeño homenaje me vale un poco de construir y de transmitirles el agradecimiento y el pedido de que estas cosas, por más de que sea un nombre y un homenaje se transformen en acciones, en acciones concretas para que esto nunca más vuelva a pasar". 

Gladys es egresada del Colegio Universitario Central, y tuvo que dejar sus estudios de Diseño Industrial en la Facultad de Artes y Diseño para trabajar como empleada en una panadería. El 9 de diciembre de 1977 fue secuestrada de su domicilio de Godoy Cruz junto a su pareja, Walter Domínguez. Estaba embarazada de seis meses en aquel momento y la mantuvieron viva, por lo menos, hasta que dio a luz en marzo de 1978. Su hija nacida en cautiverio fue apropiada ilegalmente y privada de su identidad durante 38 años. Su recuperación es una recompensa por tantos años de búsqueda incansable por parte de la Asociación de Abuelas de Plaza de Mayo y la comisión Hermanos de la Agrupación HIJOS de Mendoza.

 

Una política de la Facultad

La gestión del Decano Brajak desarrolla un conjunto de acciones tendientes a ampliar y profundizar una cultura de respeto, promoción y protección de los Derechos Humanos desde una perspectiva pertinente a los objetivos educativos de la Facultad. Estas iniciativas se enmarcan en lo que constituye un eje transversal de la gestión, que favorece el compromiso universitario y promueve un perfil de egresados involucrados con su comunidad.

En este sentido, en la actualidad se desarrolla un curso virtual sobre Derechos Humanos dirigido a todos los estudiantes de los primeros años de toda la Facultad. Esta tarea se lleva a cabo junto a la Dirección de Educación a  Distancia del Rectorado. Asimismo, el año pasado se inauguró un mural dedicado a los estudiantes desaparecidos de las facultades de Ciencias Políticas y Sociales y de Artes y Diseño, entre los que se encuentra Gladys Castro. Se trata de una obra colectiva que llevaron adelante estudiantes avanzados de Artes Visuales como parte de su formación académica.

Además, es preciso mencionar que se han realizado multitud de acciones tales como festivales, muestras y concursos.

La iniciativa de nombrar a las aulas en referencia a estudiantes desaparecidos tiene antecedentes en la Facultad. Es el caso del edificio de Carreras Musicales de la calle Lavalle de Ciudad, cuyo auditorio lleva el nombre de Adriana Bonoldi, estudiante de piano, desaparecida en 1976 mientras cursaba los primeros meses de un embarazo. Adriana y su hijo aún siguen desaparecidos. De la misma forma, el Aula Magna del edificio de Docencia lleva el nombre de Graciela Santamaría, estudiante de Artes Plásticas desaparecida en 1976. La lista de desaparecidas de la Facultad (todas mujeres) se completa con Beatriz Corsino.